lunes, 10 de agosto de 2015

Ningún Pecado: Recuerdos

-Leer capitulo anterior-

Por fin estaríamos en tierras Irlandesas. Mis sentimientos estaban en conflicto, por una parte me encontraba entusiasmado por empezar la misión, y por el otro me invadía ese miedo que genera la incertidumbre. Fui asignado como capitán de la tribu 76,  y desde que nos reclutamos en la armada, habíamos trabajado duro para este momento, no los conocía a todos, pero sabía que tenía que confiar en ellos y sus habilidades. 

-Señores, hemos llegado al lugar donde se encuentran los sueños de nuestra gente, donde la libertad pide una nueva oportunidad, no dejemos que estos bastardos arruinen el futuro de nuestro pueblo, tengan la plena confianza de que jamás los voy a abandonar, debemos estar unidos, cuidarnos entre nosotros, y aferrarnos valientemente a la victoria.  

Sentí que podía darle valor a mi tribu con esas palabras, inmediatamente escuche el grito alentador mientras levantaban sus armas, ¡POR NUESTRO PUEBLO! justo el grito que me daba la confianza que necesitaba, desde este momento ellos eran mi nueva familia, y como capitán me sentía con la responsabilidad de cuidar el bienestar de todos. 

Al llegar a las costas de Doovilra nuestro submarino tuvo fallas técnicas, al parecer yo fui de los pocos que escucho una pequeña explosión a lo lejos, cosa que se me hizo bastante extraña, porque todo era revisado constantemente por los ingenieros, y no habíamos tenido problema alguno, hasta que llegamos a costas Europeas. Yo me encontraba en mi habitación analizando los planos que había compartido Felipe con todos nosotros, quien era el general de todas las tribus en esta misión, e integrante de la 33. Todos le teníamos bastante respeto, a pesar de tener sólo 23 años, era todo un genio del "arte de la guerra", ¿y cómo no serlo? cuando se es hijo del Coronel Francisco, aquel gran militar que derroto junto a su tribu a todo un ejercito de Franceses en Costa Rica, en aquellos días las cosas apenas empezaban a ponerse terribles.

Antes de partir nos habían brindado a todos una pequeña tableta con toda la información que necesitaríamos durante nuestra estancia, contábamos con una aplicación donde teníamos el mapa de Irlanda y las rutas por donde debíamos desplazarnos, nuestra misión en este país era destruir las bases de la Unión Europea y después de establecernos, recibir a gran parte de el Ejercito Latino y así invadir Inglaterra, sabíamos que derrotando a los ejércitos Ingleses, podíamos asegurar gran parte de la victoria, pues desde ahí invadir a los demás sería más fácil. Entendíamos que muchos sacrificaríamos nuestras vidas en el intento, el ejercito Británico era de los más despiadados de Europa, tenían el mejor armamento, las fuerzas élite de Londres, habían brindaron a Irlanda de ingenieros para la creación de armamento de alto calibre, así que teníamos que ir con el máximo cuidado, esto se iba a poner bastante horrible. Aún sabiendo todo esto, confiábamos en nuestras habilidades, tampoco eramos estúpidos, teníamos la sangre caliente, esa que nos caracteriza a los latinos, y era una fuerza extra a nuestro favor.
Si Estados Unidos estuviera de nuestro lado esto seria diferente, pero decidió mantenerse neutral, jamás voy a perdonar esa decisión. Mientras nuestra gente moría, ellos sólo se sentaban en su gran sofá a ver televisión. Los Europeos sabían que si se unía Estados Unidos a la Alianza Latina, la guerra se volvería más difícil para ellos, así que hicieron un acuerdo donde se comprometían a no invadirlos, el armamento nuclear era algo que querían evitar. Sólo se encargarían de acabar con nosotros, como lo hicieron en el siglo XV, pero esta vez, no nos íbamos a quedar con las manos cruzadas, algún día voltearían al pasado, y observarían en la historia, el error que cometieron aquel día en que decidieron declararle la guerra a un pueblo como el nuestro.

-¡Goliat, Leo, Armando! Vayan a ver de dónde vino esa explosión, yo iré a ver donde están los demás.
-¿Cuál explosión capitán?.
-Escuche una explosión hacia el sur, dense prisa, no hay tiempo para tanta explicación.
-¡Entendido! Vamos muchachos.

Mientras me acercaba hasta nuestra zona asignada del submarino, vi a gente con rostros preocupados, <<¡han muerto!>> gritaban algunos mientas lagrimas recorrían sus mejillas. Por un momento entre en pánico, pero sabia que no podía permitírmelo, corrí para ver de quién hablaban, estaban ahí los cuerpos despedazados de 4 ingenieros de la tribu 21. ¿Cómo pudo ocurrir?... ¿había sido una falla en el submarino? o ¿ alguien habría causado sus muertes? las preguntas llegaban a mi mente. "Esto no es normal, ¿y si hay infiltrados?" no puedo creerlo, hijos de puta". vi venir a Melisa acompañada de Sarah y Pedro.

-Roberto, ¿qué está pasando?
-Hubo una explosión, pero realmente no sé más, es bastante grave, tenemos que evacuar, dile a todos los hombres de la 76 que tomen lo que puedan y empiecen a abordar las lanchas, nos vemos en la costa, vayan con cuidado, no sabemos si esto fue obra de algún infiltrado.
-¿Infiltrados aquí? eso es imposible... está bien yo les digo ¿pero nosotras qué haremos?
-También pensaba que era imposible, pero esto está resultando muy extraño. Sí perdón, ustedes vayan por los víveres, y las municiones, pidan ayuda a las otras tribus, no perdamos el tiempo.

Melisa era la única que no me decía Capitán, le parecía ridículo, nos habíamos conocido en la base militar justo el día en que me reclute, nos llevábamos bien, creo que fue una suerte que nos hayan asignado en la misma tribu, era la persona en la que más confiaba en este lugar. De todos, a los únicos que conocía desde el principio, eran Goliat y ella, así que sentía un cariño especial por ambos. Los vi alejarse corriendo por los pasillos del submarino, a pesar de considerarme su amigo, y negarse a decirme "Capitán", respetaba mi cargo y las ordenes que indicaba. Yo decidí que me encargaría de investigar junto con la 3que había pasado aquí, todo era raro, y no podíamos quedarnos con la duda, podían ser espías o traidores, me negaba a creer en esas cosas, pero la historia nos decía que en las guerras estos nunca faltaban. Tratamos de analizar el posible problema que había generado la muerte de nuestros compañeros, la tribu 33 era la más fuerte de todas, y se llamaba así porque estaba integrada por 33 genios del continente, todos especialistas en algo, desde Pedro, un doctor Cubano de no mas de 40 años, con un cuerpo increíblemente musculoso, tatuajes en la cara, y una mano robótica, hasta la bella Susana, una Colombiana experta en ingeniera en sistemas, ella había sido la encargada de crear todo el software de las tabletas que teníamos. Me parecía la mujer perfecta, no sólo era inteligente, sino que también tenía los ojos más hermosos que había visto. Siempre trate de evitarla, era demasiado hermosa, y yo ya había encontrado al amor de mi vida, mi bella Esmeralda.

-¿Qué piensas de esto Felipe?
-Pienso muchas cosas, probablemente las mismas que tú, pero no deberías seguir aquí, nosotros nos encargaremos de averiguarlo todo, debes estar con tu tribu, serás de más ayuda allá. 


Dijo apurado mientras me daba unos papeles.

-Pe...ro, quiero ayudar aquí.
-Aprecio mucho tu interés, pero no es necesaria tu ayuda, haya con tus compañeros sí la es, traten de llegar con vida, tengan cuidado quizá haya Irlandeses cerca de aquí.
-¿Qué hago con estos papeles?
-Quiero que se los des a los capitanes de cada tribu, recuerdales las funciones de las aplicaciones, y empiecen sus rutas, nosotros los alcanzaremos más adelante.
-Está bien General, me retiro entonces, éxito aquí.

Quería quedarme para averiguar lo que ocurría, pero debía acatar las ordenes, además en el fondo sabía que tenía razón el General, mi deber era cuidar a los míos. 
Busque a Marco y a Pedro quienes serían los últimos en desembarcar según mis ordenes.
-¿Y los demás?.
-Todos ya están rumbo a tierra comandante. 
-Excelente, vamos a subir lo último para partir también nosotros. 
-¿Y la 33?.
- Ellos se encargaran de la averiguación de las muertes, nos alcanzaran más tarde. 

Subimos el máximo armamento que pudimos, Pedro fue a abrir la compuerta, mientras que Marco y yo tuvimos que empujar la lancha unos cuantos metros hasta el mar, estábamos listos, partimos, con miedo y esperanza hacia superficie Irlandesa, al llegar ya se encontraban los demás reunidos, podía notar las mil preguntas que reflejaban sus ojos, pero que sus labios no se atrevieron a expresar. Empece a repartir los planos y la información que me había indicado Felipe, les pedí que tomaran sus tabletas y pusieran el mapa.

-Compañeros, sé que se encuentran consternados por lo sucedido allá, la 33 ya se encarga de eso, no puedo negar que la preocupación es latente, pero olvidemos por un momento y demos comienzo a lo que hemos venido. Felipe me ha pedido que le entregue esto a todos los capitanes de las tribus. Así que pasen al frente por favor.
-Déjame ver...

-Sí, toma Franco, compártelo con los demás.
-¿Así que nosotros iremos hasta Dublín?, ¿Es en serio, nos quieren ver muertos?
- Por indicaciones de Felipe esa es su zona designada, al parecer deben ir por este camino que pueden observar aquí, sabemos que es la capital y por lo tanto va a tener más gente, así que la tribu Mexicana y la 21, se unirán a ustedes.

-No creo que sea suficiente...
-Lo entiendo Franco, pero deben confiar en ustedes, unan su fuerza e inteligencia y podrán lograrlo.
-No es que no confié en mis compañeros, pero debe haber miles de hombres allá, nosotros somos apenas un poco más de 100.
-Recuerda que el destino final de todas las tribus es Dublín, ahí se encuentra la base general, pero ustedes serán los primeros en llegar y dar aviso de todo lo que observen.
-...Está bien.

Yo entendía perfectamente como se sentía Franco, ir a Dublín como poco más de 100 soldados es una misión suicida. Pero no podíamos negar las ordenes de Felipe, el sabia mejor que nadie como pelear una guerra.

-Hagan lo que se ordena y hagan lo mejor que puedan. ¿ven en su tableta la aplicación verde con una L?
-Sí, aquí está.

-Muy bien, es una base de datos, cualquier cosa que noten durante sus trayectos y sus batallas, anótenlas ahí, obviamente, lo harán durante sus descansos, todo detalle es importante. Los demás podremos revisar lo que escriben y así advertirnos de los peligros. Recuerden que es importante que que estén unidos, traten de llegar vivos, y suerte. Franco, por ordenes del General tú serás el encargado de las 3 tribus, mucho éxito.
-Ten la certeza de que llegaremos a Dublín y mataremos a todos los pelotudos de mierda que se atraviesen.
-Todos los demás localicen su ruta, y pónganse en marcha, no tenemos mucho tiempo para que localicen el submarino, al parecer la explosión afecto el control de invisibilidad, y no es seguro estar parados aquí. Nosotros iremos por las montañas, ¡76 listos!
-¡Listos capitan!

Vi a los Argentinos marcharse mientras tocaban una canción que jamás había escuchado, los Mexicanos iban quejándose del ruido, mientras algunos de la 21 se reían a carcajadas, al alejarse los note más confiados, tomando sus armas con fuerza, como haciéndole frente al miedo mental que innegablemente los arropaba. Verlos partir no sé por qué, pero me hizo tener esperanza sobre lo que lograríamos aquí. Nosotros nos encaminamos rápidamente hacia las montañas, Marco decidió ir al frente del grupo, parecía que tenía una vista de águila, podía notar a 1 kilómetro si una hoja se movía, para mí fue perfecta su decisión. Estábamos unidos, preparados para cualquier cosa, teníamos las armas cargadas, y la mente concentrada, ordene a Goliat y Pedro que analizaran un buen punto para descansar esta noche.

-Capitán, si tomamos este camino, podremos encontrar las ruinas de un hotel, sería el lugar perfecto para quedarnos hoy, falta poco para que obscurezca y perderemos visibilidad.
-Sí entiendo, todo ha pasando tan rápido que no hemos podido organizar bien nuestra equipación y armamento, los lentes nocturnos deben venir en alguna mochila, pero podremos arreglarlo cuando lleguemos hasta ahí, ¿aproximadamente cuánto nos tardaríamos en llegar hasta esa zona?.
- A este ritmo, creo que unas 3 horas, el problema es que seguramente va a ver fuerzas Irlandesas custodiando el lugar. 
-Ese no será un problema Goliat, acabaremos con todos.

Cambiamos nuestro trayecto para poder llegar hasta Delphi, donde se encontraban las ruinas de aquel Hotel, eran las 6 de la tarde y no faltaba mucho para que el sol acabara con su servicio, y diera comienzo el turno de la Luna, en verdad yo amaba a la luna pero en estos momentos la luz era como un escudo para nosotros.

-¡Capitán! ¡Capitán! puedo ver dos cuerpos muy cerca de aquí
-¿En movimiento?
-No señor están estáticos.

-Carguen sus armas por cualquier cosa, Pedro ven, apunta con tu francotirador hacia la dirección que dice Marco.
-Sí, puedo verlos, traen unos uniformes como los nuestros, pero... están muertos Capitán.

-¿Nuestro uniforme?, ¿Muertos? a ver, déjame observar, ¡maldición!, no suelten el dedo del gatillo puede ser una trampa, estén atentos, hagamos equipos de 4, rodearemos la zona. Goliat, Melisa y Leo, ustedes vienen conmigo, nosotros llegaremos por el norte, Pedro, Marco, Sarah y Fernando, ustedes llegaran por el sur, los demás llegarán por está misma dirección, cualquier cosa también tengan listas las tabletas, dos vibraciones es situación de peligro, tres es ataque. ¿Entendido?
-¡Sí señor!


Desde nuestra llegada no habían dejado de ocurrir cosas extrañas, primero la explosión en el submarino, y después estos cuerpos tirados en medio de la nada, aparentemente eran compañeros de la Fuerza Latina, todo me estaba poniendo intranquilo, pero tenía que aparentar fortaleza y estabilidad emocional ante mis compañeros, esas clases sobre control emocional en la universidad de algo tenían que servir. Nos fuimos acercando lentamente, hasta llegar a donde se encontraban los cuerpos.

-Son de la tribu Brasileña, tienen el escudo Latino en el pecho.
-Sí, parece que eran compañeros, pero.... ellos no venían con nosotros en está misión.  
- Es verdad, ¡ellos no venían con nosotros!. Grito Melisa.
 -Los cuerpos se encuentran en avanzado estado de descomposición, deben tener como mínimo 3 días muertos. Contestó Marco.
-Busquen si hay más cuerpos a los alrededores, estense atentos por cualquier cosa.
-¡Sí Capitán!.

Nos dispersamos, y después de unos minutos llego el momento, las tabletas en nuestros bolsillos vibraron 2 veces, era la señal de alerta, venía del grupo de Sarah.

-¡Vamos!, Sarah y los demás están a 30 metros hacia el Sur. 

Debíamos ir con cuidado, no sabíamos lo que nos estaba esperando, pero nunca dejaríamos a un grupo pelar solo, entendíamos que nuestra batalla había comenzado. Nos acercamos a unos 4 metros del lugar, pude ver a mis compañeros escondidos atrás de los arboles, Sarah noto nuestro sigiloso acercamiento y apunto hacia una gran cabaña. Como advirtiéndonos de que había enemigos ahí, los 4 lo entendimos perfectamente. No tardaron en llegar los demás, estábamos listos para nuestro primer ataque.

-Seguimos de la misma manera, muévanse con el menor ruido posible, rodearemos la cabaña, ya saben que 3 vibraciones es orden de ataque... 

No terminaba de dar las indicaciones cuando vimos una granada volar hacia la cabaña, pero ésta no llego ni a la mitad. <<¡Cúbranse!>> Grito Goliat.

La granada derribo un árbol que afortunadamente cayo sobre la cabaña, destrozando parte de ella.

-¿Quién fue el imbécil que lanzo esa granada?
-No hay tiempo para pensar en eso Melisa, tomen sus posiciones.

-¡Estamos listos Capitán!

Salieron los Irlandeses disparando como locos, eran un poco más de 40, parecían poseídos por el mismo demonio, nosotros nos mantuvimos escondidos, no imaginábamos que habría tantos, quizá había un sótano, no había otra explicación para tal cantidad, pensamos que no nos verían, hasta que cayo Juan, tenía una bala en la frente, ¿cómo había ocurrido? no lo sé, pero ya nos habían encontrado, levante el brazo y haciendo un giro con la mano di la orden de empezar con el plan de batalla, fuimos acabando con cada uno, nuestras armas eran más fuertes, y nuestra inteligencia más capaz, sólo Valentín recibió una bala en el pecho, Melisa y Sarah se detuvieron para apoyarlo, pero ya era demasiado tarde, estaba perdiendo mucha sangre, falleció mientras sujetaba con fuerza la mano de Melisa, ella sólo cerro sus ojos, limpió sus lagrimas y se levanto como si no hubiera pasado nada, quería dar la apariencia de chica fría, pero yo podía notar claramente que estaba fingiendo. Ella y Sarah se quedaron resguardadas, atrás de el árbol caído, mientas que los demás seguíamos disparando hacia la cabaña como si no hubiera un mañana, todo lo veía en cámara lenta, nuestros reflejos eran mucho más finos que los de ellos, me sentí como si tuviera poderes por ese instante, la adrenalina se había adueñado de mi cuerpo, a lo lejos Pedro aguardaba con el francotirador, ese día mato a más de 10 él solo, sin dudas era increíble con esa arma.
Nuestra primera "batalla" había sido relativamente fácil, habíamos perdido a dos hombres quizá por exceso de confianza, o tal vez por mi culpa, eso me puso a dudar un poco, o nosotros eramos muy fuertes, o ellos muy débiles.... La verdad es que no habíamos asesinado más que a un grupo fanático de la Unión Europea, quienes según el reporte de las primeras tribus en esta región, no eran muy fuertes, pues generalmente era integradas por jóvenes de 15 a 17 años. No pude evitar sentirme mal por eso, pero ellos ya habían perdido totalmente la inocencia, convirtiéndose en crueles asesinos.

-Melisa y Sarah guarden aquello que crean importante, armas, provisiones, cualquier cosa que ustedes consideren. Goliat y Marco, ustedes vayan por los cuerpos de Juan y Valentín, los dejaremos  dentro de la cabaña, lamentablemente no tenemos tiempo para sepultarlos, no sabemos si estos mocosos pidieron refuerzos o algo por el estilo, tenemos que irnos de aquí pronto.
-¡Que el universo los integre como el polvo cósmico que son!.
Dijo marco, mientras orábamos todos en silencio por sus almas, después nos marchamos por el camino ya establecido, nuestra primera meta seguía siendo Delphi, el sol ya se escondía entre las montañas, y según información dada por Goliat, ya estábamos muy cerca. Marco se paro en seco, extendiendo los brazos en aviso de detención, todos nos quedamos observando a nuestros alrededores, al parecer había visto un cuerpo arrastrarse muy cerca, esto me parecía la pesadilla más ridícula de mi vida, pero tenía que entender que estábamos en guerra, y que esto iba a estar ocurriendo constantemente. Mis ordenes eran las mismas, rodearíamos el objetivo en grupos de 4, pero Pedro lo impidió, <<Capitán, creo que puedo subir hasta esa piedra y desde ahí observar bien el perímetro, avisaré lo que está ocurriendo y entonces después atacamos>> Me pareció buena idea, siempre y cuando lo hiciera lo más rápido posible, estábamos en campo enemigo, y no sabíamos exactamente donde estaban situados. Pedro trato de hacerlo lo más rápido que pudo, mientras nosotros esperábamos cualquier indicación que nos diera por la tableta. 
-¿Capitán, me escucha?.
-Sí podemos oírte todos Pedro, adelante.
-No va a creer lo que estoy viendo pero al parecer el hombre que se arrastraba es Alexander de la tribu 21, creo que está herido en una pierna, puedo ver la sangre en sus pantalones.
-¿Alexander de la 21?, ¿ellos que hacen por aquí? tienes razón no puedo creerlo, ellos iban acompañados de 2 tribus más, ¿puedes verlos?.
- No capitán sólo veo a Alexander. 
-Muy bien Pedro, regresa, vamos a seguir con el plan.

De nuevo di la orden de buscar más cuerpos, tuve que repetirles mil veces que fuesen con cuidado, que por nada del universo se salieran de lo acordado, sobre todo a Leo, que había estado intranquilo desde que lanzo aquella granada que casi nos cuesta la vida, en ese momento no pude reprocharle nada, entendía su nerviosismo, pero tenía que hablar de esto con él más tarde, seguramente cuando llegáramos al Hotel lo haría.
Pudimos encontrar a los demás a unos cuantos metros, estaban todos tirados junto a un río, unos muertos y otros heridos, tratamos de ayudar a aquellos que se veían con más posibilidad de sobrevivir, busque entre todos el cuerpo de Franco pero no lo localice, imagine que quizá lo habían llevado prisionero, para así tratar de sacarle información, desgraciadamente todos estaban bastante heridos. <<¿quién hizo esto?>> grité con coraje, la impotencia no era algo que me caracterizara pero en guerra salen todos nuestros demonios, todos nuestros miedos, aquí todos éramos lo que jamás habíamos pensado ser. No recibí respuesta, la mayoría estaban muertos, y los que no, no tenían el suficiente aliento para hablar. Vi como otro hombre moría en los brazos de Melisa, debía ser bastante duro para ella, había visto los ojos de la muerte dos veces en menos de una hora. Me encamine a abrazarla, le susurre al oído que la comprendía, que sabía lo doloroso que era, que todos aquí sentíamos lo mismo, me sujeto con fuerza, como queriendo quedarse así eternamente.


Versión alternativa

lunes, 3 de agosto de 2015

Ningún pecado: El comienzo de la verdad


Las cosas aquí son distintas desde que termino la 3ra guerra mundial. Las calles están destrozadas, igual que las personas que las habitan, los rostros pálidos, sucios, llenos de incertidumbre y tristeza se reflejan en aquellos vidrios rotos con manchas de sangre, esa que fue derramada por aquellos "rebeldes" que prefirieron luchar por un mundo de paz, a  vivir en un infierno de tinieblas, con olor a muerte,  y el llanto de una humanidad que no sabía como reaccionar ante tanta catástrofe. Ahora sólo doy gracias al universo, porque eso ya termino.
                                     
Hoy es la noche más fría que recuerde en muchos años, el paisaje es aterrador, hay cadáveres por cualquier lado, los caminos son difíciles de recorrer, la fuerza no nos acompaña, mucho menos las ganas, somos los sobrevivientes y aún así todos nos sentimos muertos. La batalla "se gano" pero nadie sabe si somos vencedores de esta guerra, los aviones ya no sobrevuelan estos cielos, hemos dejado de escuchar bombas rugir en nuestras tierras, y al mismo tiempo sacudir nuestras entrañas, los rezos ahora son de agradecimiento, y no de ayuda, el llanto de la gente ya es melancolía que traen los recuerdos, y no el miedo que los habitaba todo este tiempo. Ojalá estuvieras aquí para no sentirme basura, ojalá tomarás mi mano como lo hacías cada noche antes de dormir, me encantaría que estuvieras sonriendo frente a mí. ¿Por qué los intereses de un sistema tienen que acabar con los sueños de tanta gente? hay preguntas que me hago todo el tiempo, y que muchas veces no me interesa siquiera saber su respuesta.Hoy dormiremos en donde nuestros cuerpos caigan, la tribu 76 siempre ha estado unida, quedamos pocos, han muerto bastantes desde que nos asignaron la zona, Leo, Goliat, Melisa y yo, somos los únicos que nos mantenemos entre tanto escombro, necesitamos urgentemente recargar nuestras energías, no podemos mantener las cosas así, tenemos que empezar pronto a cambiar lo que nos rodea, afortunadamente en el pueblo donde estamos se encuentran otras personas, no son muchas, pero serán de bastante ayuda para empezar una sociedad desde sus principios.

-Goliat, ¿a cuántos grados nos encontramos está noche?.
-Si mis cálculos no me fallan creo que entre 10 y 12 grados Celcius, capitán.
-Olvida eso de capitán, la guerra termino, sólo dime Roberto, creo que tendremos que buscar pronto un refugio cálido.
-Sí, deberíamos hacerlo pronto porque ya no siento mis manos.
-Yo tampoco siento las mías capitán, creo que deberíamos ir con los Doyle, siempre nos han recibido bien.
-No quiero repetirles de nuevo que olviden lo de capitán, dejen eso atrás, empecemos de nuevo, ¿bien?
-¡Bien!
-Entonces no se diga más, vayamos con los Doyle. Estamos justo en el centro, tendremos que caminar hacia el este, y después hacia el sur.
-No seas payaso Leo, la casa se encuentra a dos cuadras de aquí, vamonos ya.

Los Doyle eran una familia británica que durante la guerra nos había brindando apoyo, recuerdo muy bien cuando los ingleses entraron a Irlanda buscando tribus latinas, ellos nos guardaron en un pasadizo secreto en el sótano. El señor William Doyle era ya un viejo rebelde de las fuerzas Europeas, que se dedicaba a ayudar a todos en silencio, vivía con su esposa, Dailet, una cubana exiliada en los años 20, y sus dos hijas, Mary de 22 años, quien era una fantástica escritora, y Lucy de 19, una luchadora de los derechos universales, siempre sirviendo a los demás. Vivían en una pequeña casa que guardaba bajo sus tierras un sótano enorme, dónde tenían además de una gran biblioteca, víveres que fueron guardando desde meses antes de que empezará todo. Son una familia de letrados, todos muy inteligentes, el señor William había sido en los tiempos de la "Estabilidad" maestro de astronomía en la universidad Isacc Newton de Cambridge, era considerado un genio de nuestros tiempos, la armada Europea le rogó para que se uniera a sus filas, pero se negó con el pretexto de que era muy viejo para pensar tanto en esas cosas, se mudo en el 2025 a un pequeño pueblo Irlandés llamado Adare donde se dedico a criar a sus hijas junto con Dailet quien era hasta no hace mucho, su estudiante en la universidad, mantuvieron un romance secreto en aquellos tiempos, Dailet era un hermosa mujer, con toda la pinta latina, cuerpo espectacular, y unos ojos que podían enamorar a cualquiera, había llegado a Inglaterra junto con sus padres después del exilio que le dieron a todos aquellos que no quisieron formar parte del ejercito Rojo de Cuba. Para su desgracia no paso mucho tiempo, para que el mundo sufriera una 3ra guerra mundial, así que su padre no tuvo remedio más que regresar a Cuba a combatir junto a su gente, cosa que su madre y ella no apoyaron, decidiendo quedarse a vivir aquí, y uniéndose a las Fuerzas de Inglaterra. Ellos ayudaban a todos los que creían con buenas intenciones, sabían que nosotros luchábamos por nuestro pueblo, por una causa justa, y no sólo por el agua. -Esos bastardos un día van a acabar con toda la raza humana. Decía eufórico mientras señalaba la bandera Europea que tenía sobre la chimenea.

Nosotros habíamos entrado por costas Irlandesas en el 42, por medio de un submarino capaz de volverse imperceptible no sólo para el radar, sino también para el ojo humano. Yo era el encargado de comandar la tribu 76 , nuestra zona designada era Irlanda, veníamos 7 tribus latinas, la 76, la 21, la 66, la tribu élite Mexicana, la tribu élite Colombiana, la 106 de Argentina y el escuadrón 33, el mejor de todos. Al llegar tuvimos que tomar rumbos distintos, el escuadrón 33 se encargo de designarnos la zona especifica que debíamos cubrir, la mía fue sorprendida más adelante por un pequeño grupo fanático de la alianza Europea, tuvimos algunas bajas, pero gracias a que nosotros eramos más, pudimos hacerle frente, y acabamos con todos, no eran más de 20 guerrilleros, y sólo porque fuimos emboscados perdimos a 2 de los nuestros, realmente no nos esperábamos una emboscada tan pronto, sino estoy seguro que no habría caído nadie. Lo primero que hicimos fue tomar sus armas e irnos hacia las montañas a buscar refugio. Muchos de nosotros peleábamos por justicia, otros por venganza, pero sin dudas no había nadie que no luchara por nuestra raza, jamás imaginamos lo que nos esperaba durante los próximos 5 años.


Versión alternativa.

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